domingo, 29 de junio de 2008

¿SE CIERRA EL TEATRITO DEL PARQUE VIAL?

Estimados amigos, queridas amigas:

Como es de conocimiento suyo, el año 2002 iniciamos la experiencia de recuperar y poner al servicio de la sociedad el primer espacio exclusivo para los títeres en Bolivia: el teatrito del Parque Vial.

De ese entonces a la fecha hemos alcanzado un conjunto enorme de logros. Por ejemplo, se han llevado a cabo alrededor de 300 domingo de títeres: se han realizado casi mil funciones y hemos tenido la visita de un aproximado de 75.000 espectadores. Por otra parte, hemos tenido la suerte de contar con la visita de 21 grupos titiriteros de otros países y 8 elencos nacionales han encontrado las puertas abiertas para difundir su arte.

En resumidas cuentas, el Teatrito del Parque se ha convertido en un referente de los títeres en Bolivia y tiene la potencialidad de jugar un papel todavía mayor en beneficio del arte y la sociedad . pero los días del teatrito parecen contados.

Por fuentes confidenciales pero altamente confiables sabemos que la empresa administradora de parques y jardines, ha “concedido” el teatrito a una empresa comercial de alquiler de “carritos chocadores” que, además “comenzará a realizar presentaciones de títeres”.

Si parece que dejaremos que esto suceda, no es cierto. Extremaremos nuestros recursos para continuar nuestro trabajo en el espacio que creemos haberlo conquistado con esfuerzo, dedicación, imaginación y mas.

En unos días les haremos llegar nuestro plan de acción y esperamos contar con su solidaridad. Recurriremos al dialogo, mostraremos nuestros resultados; acudiremos a las autoridades municipales y nacionales; pediremos cartas de apoyo a las embajadas que conocer lo que hacemos; saldremos a las calles… y esperamos no estar solos.

Este es tiempo de batallas y esta es la nuestra. Con cariño y respeto, Grober Loredo
Títeres Elwaky

viernes, 13 de junio de 2008

TITERES AL DEBATE: primera conclusión

Es evidente que la invitación a la reflexión ha contado con escasa respuesta (solo tres colegas bolivianos y uno argentino hicieron llegar sus aportes). ¿Es señal de autosuficiencia? ó mas bien ¿resignación? ¿Es el "espíritu amateur" que indica que la actividad titiritera es una "afición de tiempo libre"? Pero ya...
Vayamos al tema. Si bien queda mucha tela por cortar, podemos adelantar una primera conclusión respecto al tema planteado en su primer aspecto: la producción.
Es transparente y claro el reconocimiento que -una debilidad que repercute sobre la calidad de los espectáculos de títeres en nuestro país- es la falta de formación sistemática de nosotros los titiriteros. Podríamos decir mas; esta realidad no sólo se restringe a la "carencia" en centros de formación académica en los diversos aspectos del arte (técnica, dramaturgia, puesta en escena...); se extiende al escaso interés por "autoformarnos", a la falta de de humildad para "aprovechar" las escasas oportunidades que se presentan con la visita de colegas (esperimentados y "con escuela") provenientes de paises con sólida tradición.
Encarar la tarea de superar nuestros niveles de formación se presenta bajo dos posibilidades, una coyuntural y otra estructural (y a largo plazo).
De manera previa -y como tarea perentoria- se hace necesario un relevamiento de información cuantitativo (cantidad de agrupaciones titiriteras, cantidad de titiriteros, distribución geográfica, etc) y cualitativo (trayectoria, formación actual y necesidades, repertorio, espacios de trabajo, tiempo de dedicación y otros).
El diagnóstico deberá permitir el diseño de un primer "programa de profesionalización) a ser encarado a partir de talleres puntuales. Esta sería una respuesta práctica y "sobre la marcha".
Un desafío mayor -no excluyente del anterior- debiera ser el diseño institucional de un Centro de Formación (¿Escuela Nacional de Títeres? ¿Carrera de Artes Escénicas con especialidad en títeres?, otros).
Una y otra tarea demandan compromiso. ¿Estamos dispuestos a dar los primeros pasos?
Grober Loredo - Títeres Elwaky

martes, 10 de junio de 2008

TITERES AL DEBATE: una mirada desde Argentina

El arte de los títeres -a mi parecer- no se ha desarrollado a instancias separadas de otras disciplinas artísticas referentes siempre a la evolución del hombre. ¿Qué es el títere sino una síntesis de mecanismos visuales, sonoros, dramáticos, con el prestigio de haber alcanzado a esta altura de la historia mundial del teatro, un lenguaje que le es propio, indiscutidamente?

El problema del teatro de títeres en Bolivia es -como el de cualquier otro país latinoamericano- una ineficacia de la memoria, el desconocimiento del arduo trabajo de reconocerse unos a otros, tanto en lo anterior, bien o mal hecho, y desde ahí promover un proyecto de unificación que debiera tomar dos vertientes:

1) La formulación y conocimiento del estado de los titiriteros “profesionales”, formados con o sin academia (en todo caso cada generación precedente romperá los estatutos marcados por los anteriores. . . afortunadamente), sus igualdades y desigualdades estéticas, metafóricas, ideológicas y de producción.

Fácil sería detenerse sólo en esta cuestión que llamaríamos “formal”, por el hecho de que significa la aglutinación, absolutamente “necesaria”, de los hacedores de esta disciplina escénica. El factor de la autoproducción, el permanente esquivar de las políticas culturales hacia ciertos fenómenos o hechos culturales “menores”, el desinterés de las empresas que podrían aportar al desarrollo y difusión de una actividad que confluye en múltiples posibilidades de aplicación. Pero tal vez, desde mi modesta y repetida visita a la querida república de Bolivia, he encontrado una avidez que radica en lados menos negociables y rentables, en cuanto a ese “formalismo” de estructura funcional capitalista al cual sin dudas estamos asociados como seres histórico-sociales. ¡nada menos que nuestro tiempo!
y sería, en definitiva, lo que aporto, humildemente, como segunda vertiente a tener en cuenta:

2) la necesidad de bucear, navegar, internarse en la historia del títere en Bolivia.
Sin lugar a dudas los precedentes no serán como los conocemos en nuestra actualidad (me refiero a formas, poéticas, medios, textos, ámbitos). pero, ¿acaso el títere no tiene íntima relación con la “máscara” como modelo de ritualidad y teatralidad? ¿Es posible indagar en fenómenos teatrales-rituales de índole popular como los carnavales, las ceremonias religiosas indígenas?

El origen del títere en Bolivia, como en ningún otro lugar del mundo, creo yo, ha de establecerse intentando hallar “esa” forma a la que hoy utilizamos, ni en cuanto a su materia, metodología, objetivos o funcionalidad social. Entonces, como he leído en algunos comentarios, si la propuesta es la unicidad de los distintos actuantes del teatro de títeres, y por haber sido “presenciador” de bellos espectáculos y personas bolivianas, recomendaría con muchísimo respeto, ahondar en los orígenes del desarrollo de las distintas disciplinas del arte y acentuar en el trabajo diario el profesionalismo a través de la auto credulidad; esto es: creernos-sabernos-definirnos cultores de un arte y empaparnos hasta la médula en lograr conocimientos y experiencias de todo nivel (dramatúrgico, plástico, musical, sonoro, etc). Dejar de discutirles a otros la “menoridad” de nuestro arte como primera instancia.

Enriquecerse compañeros, no es sólo formular reuniones para discutir que lugar debiera ocupar, o exigir a terceros que nos den ese lugar, sino conscientizarnos que si el arte crece, nosotros somos quienes lo alimentamos, enseñándole al público a ser estrictos, críticos e inteligentes para tomar cada propuesta. Somos educadores de seres que necesitan “metaforizar” su realidad y -a la vez- formadores de espectadores para teatros de títeres. ¡Vaya tarea!


Desde un lugar plagado de títeres y titiriteros, con sentidos académicos burgueses y de autodidactismo barato en mezcla constante, les envío un enorme abrazo.

Oscar Navarro
grupo del sinfín
Argentina

lunes, 2 de junio de 2008

REPENSANDO LOS TITERES: avanzar sin quejarse

HOLA! a todos y todas: productores, productoras, seguidores y seguidoras,simpatizantes, fanáticos, fanáticas, difusores, etceterás, a quienes sienten que los títeres, con su magia nos hacen vibrar, nos hacen soñar, nos hacen jugar, que más podemos decir?
Lo que pasa es que no podemos encasillarnos bajo algunos criterios de los hacedores de títeres como "bajo nivel" y otras expresiones. No hay que culpar a los titiriteros, a los artistas. . . hacen lo que pueden. La pregunta sería ¿como se han iniciado estos y estas obreros y obreras del teatro de títeres? De pura casualidad, por las circunstancias del destino, por sus inclinaciones artísticas, porque nacieron para hacer títeres. . .
Nuestro medio no tiene tradición titiritesca, no tiene tradición teatral y menos fomenta estas actividades. La familia, la escuela, el barrio, la junta de vecinos, etc, no ven la importancia de este tipo de manifestaciones, no les interesa, por que cada una de ellas ve solo sus intereses mezquinos. Si en estos espacios de formación les vale un sorete, porque ven como un simple entretenimiento, algo vanal, menos le va interesar al Estado y las instancias administrativas, tecnócratas, burócratas gubernamentales.
¿Quién no ha tenido experiencias en municipios, u otros centros del Estado donde te hacen trabajar y luego te hacen mendigar por el monto establecido? El valor del trabajo esta totalmente sujeto a la oferta y demanda del mercado; tienen para todo menos para pagar "bien" a estas producciones.
Las escuelas que deberían estar abiertas para estas expresiones, por que son espacios del Estado y son del pueblo, son las primeras en darnos con las puertas en la nariz, so pretexto de "avance de materias", de "trabajos extracurriculares", en otras palabras, se impone la fuerza de la costumbre, esa de no hacer ni dejar hacer.
Se sigue repitiendo la misma historia, de culparse y autoculparse como productores y difusores. De creerse la mugre de los intocables cuando de algunos su trabajo pasa las fronteras de lo mediocre. Se puede analizar desde diferentes puntos de vista esta situación, y no sólo a partir del producto, esto no significa que se debe apoyar lo malo y lo mediocre, la exigencia también es un elemento básico para mejorar todo producto, pero también el situarse en la realidad social, política, económica, etc del país es esencial, sin dejarse tentar con la demagogia y el discurso panfletario....!? continuará...! yaaaa!

Adrian Aranibar