jueves, 30 de abril de 2015

Los títeres en Bolivia... desde el Perú



Carlos Torres

Tengo en mis manos LOS TITERES EN BOLIVIA. Excelente presentación, fácil y amena lectura. Gran cantidad de información. Divulgación de la historia y trayectoria de los muñecos y de los hacedores de muñecos que de punta a punta -con sus teatrinos al hombro- atravesaron toda Bolivia.
 
Yo soy ajeno a la realidad. Pero ahora menos ajeno gracias a esta publicación. Ahora sé de las andanzas del profesor “Sapala Piedra y su alumno Cachito”. También, gracias al poema de González Tuñón he aprendido que los muñecos emprenden marchas de dolientes, es que acostumbran a darle el último adiós a un compañero títere que pasaba al mundo de los espíritus.

Bayardo Loredo, joven titiritero se pregunta: ¿…de dónde proviene la energía, si es suya o mía?. Cuestión que  él se formula a raíz de su experiencia con el Títere: Payaso Fenelón.

Grober nos hace recorrer la historia de su país para así poder contextualizar  la marcha de los muñecos, de los montajes, de las funciones, de los teatrinos y de los teatros, incluido el del Parquecito Vial, que ya es tiempo vuelva otra vez a marcar el paso -domingo a domingo- para deleite de las familias bolivianas.

Me va saliendo larga mi glosa. No es mi pretensión hacerla más extensa que cualquiera de los artículos de la revista. Decir sí, que hay una foto que me llama la atención,es la de la página cinco. Un niño apoya su cabeza al parecer sobre el cuerpo de su mamá. El niño mira y observa con atención la performance de los títeres. Ella, habla por celular. Podríamos decir que se está ocupando de cosas de mayores y resolviendo un tema de trascendencia mayor a la que puedan representar los muñecos, o tal vez está avisando a algún familiar: “no sabes lo que te estás perdiendo”.  El otro, se pierde “el aquí”, el “nuestro espacio”, el  “nuestro contexto”, el “nuestra esencia”

Carlos Torres
Escritor y cuentista peruano. Fanático de los títeres

martes, 28 de abril de 2015

A propósito de “Los Títeres en Bolivia”

Rafael Curci*

Con gran sorpresa y enorme interés recibí este excelente trabajo titulado “Los Títeres en Bolivia”  que es, ni más ni menos, fruto del  esfuerzo bien-comunado  de unos cuantos colegas  residentes allá arriba, bien arribita, en las cumbres más altas del continente.

Poco y nada sabía de los esfuerzos de estos artistas titiriteros que desde hace décadas vienen llevando adelante un oficio tan peculiar como gratificante y al mismo tiempo sacrificado.  Para entender cómo esta arte se desenvuelve en las distintas regiones de Bolivia es necesario hacer un breve repaso y aclarar ciertas variantes históricas, culturales, sociales y políticas que influyeron e influyen en el desarrollo de todas las artes, incluidos los títeres. Y este trabajo hace una reseña muy precisa e ilustrativa al respecto. Claro, es necesario hablar entre otras cosas de “las dos Bolivias”.

El punto más alto de este trabajo reside –me parece-, en el aporte escrito de distintos colegas titiriteros que vuelcan en estas páginas su experiencia y práctica concreta vivenciadas aquí, allá, ya sea en La Paz, Sucre, Cochabamba o en otros pueblitos escondidos o encumbrados de difícil acceso para los hombres pero no para los títeres. Nadie mejor que ellos para trasmitir su experiencia, fruto de la práctica y del esfuerzo que día a día se lleva adelante pese a la escasez de medios y de recursos. 

Espero que este trabajo circule y sea valorado por la excelente información y diversidad de contenidos que propone.

Y  que sea también la semilla que haga brotar otros trabajos, otros escritos, tan  necesarios para conocernos como imprescindibles para entendernos.  
 
San Pablo, enero de 2014 

* Rafael Curci. Damaturgo, autor, director, adaptador y actor titiritero de origen uruguayo. En la actualidad reside en San Pablo - Brasil

sábado, 25 de abril de 2015

ESCRIBIR NUESTRA HISTORIA

Por: Ana Alvarado*

Fui invitada a escribir estas palabras por los amigos que tan esforzadamente relevaron la información y luego editaron el libro, Títeres en Bolivia. Agradezco el convite.

Leí con atención y, como me ha pasado en la visita a otros países de América del Sur, me sorprenden las coincidencias, la necesidad, en estos últimos años de dejar por escrito la historia de nuestro lenguaje, nuestra tradición.


Por otra parte esto va unido a una intención de no quedar anclado en esa misma historia y de buscar en los nuevos contextos socio- culturales, nuevas formas de hacer.  Posiblemente sea a consecuencia de un cierto optimismo, de un espacio mayor brindado a una tradición de arraigo popular. 

En Argentina también tenemos dificultades para detectar frente a la necesidad de conocer  la historia del títere local, las manifestaciones prehispánicas, los títeres o sus ancestros en las culturas originarias pero abundan los personajes nacidos de leyendas orales y los “pícaros” y héroes populares, que pertenecen a ambas culturas hispánica y prehispánica.

Durante el siglo XX, a mediados aparecen en Argentina igual que en Bolivia, los grandes maestros titiriteros, muchas veces “guanteros” y trashumantes interesados en una  educación popular libertaria a través del arte de los títeres. Muchos de ellos poetas, intelectuales y pedagogos “de izquierda”, comunistas, anarquistas o simplemente artistas con gran sensibilidad social.     

Jaime González Portal, Javier Villafañe, Guaira Castilla, Alexis Antiguez, son algunos de esos nombres que hicieron escuela. 

En nuestros  países cuesta imponer el títere con repertorio para público adulto. Hay pocos espacios donde mostrar estos espectáculos. Lo mismo ocurre con la investigación formal que se ve limitada, en muchas oportunidades, por la necesidad de sobrevivir exclusivamente del trabajo para público infantil y en contexto pedagógico.

Como dice Juan Rodriguez en el libro del que hablo hay una aparente oposición entre lo vernáculo y lo vanguardista que debería zanjarse de una vez con espectáculos que sumen ambas opciones.

Además de titiritera, soy docente y trabajo en espacios universitarios donde el títere está ganándose su lugar y se están generando carreras de grado y de posgrado interesadas en problematizar nuestro lenguaje. En uno de esos ámbitos conocí a Bayardo Loredo y a través de este libro me entero  que este talentoso joven tiene una larga historia genética y profesional ligada al mejor teatro de títeres de Bolivia. Le espera un camino maravilloso en este lenguaje.

Bienvenidas las publicaciones que en Bolivia, Colombia, México, Brasil, Buenos Aires y seguro en muchos otros países, nos cuentan la historia de los títeres americanos. Cuidemos estos libros y ojalá el gran libro que releve lo mejor de los títeres en América del Sur se edite en esta zona del mundo  y no en Europa, como es lo habitual. 

Celebro este bello libro, nuevamente.

* Ana Alvarado - Universidad Nacional San Martín – Argentina
Fundadora del “Periférico de objetos”

Titiritera, directora de teatro, autora de teatro para público infantil, investigadora y docente. 

jueves, 23 de abril de 2015

Palabras de una maestra jardinera después de una función de títeres



La etapa de la Colonización Española a la cultura quéchua-aymará sigue siendo importante a los análisis de la cada día de nuestra realidad cultural-política y económica.
Los Títeres ELWAKY con su espectáculo “Choloman y el Pirata” toman este tópico para contextualizar su libreto: la llegada del terrible y malvado pirata en busca del tesoro, que no es más que el hombre español sediento de poder tratando de conquistar todo cuanto mira.
“de España nos llegó Cristo pero también el patrón…” dice la canción, así quiere quedarse este pirata en su arribo a tierra firme, como patrón de la imilla, de la llama y de la tierra.
Para salvarlos está Choloman, con el prefijo de superhéroe americano y sus atribuciones “necesarias”: fuerte, valiente y varón, sobre todas las cosas.
Inesperadamente, la imilla, con su inteligencia es la salvadora de la historia y con su kimsacharaña la vencedora del trillado garfio. Una pequeña muestra de lo que han sido las mujeres a través de nuestra historia, en la colonia esclavas, en la República discriminadas, en las minas revolucionarias y hoy el pilar fundamental del hogar.
Minuto a minuto la obra tiene acciones concretas que inquietan el pensamiento para analizar situaciones del pasado como todo lo mencionado con anterioridad y futuros, como por ejemplo: ¿cómo podemos sentirnos ante lo que somos?, ¿será posible que sigamos avergonzándonos de nuestro lenguaje, de nuestra vestimenta y del modo que tenemos de ver las cosas?
La magia que tienen los títeres con los niños no sólo consiste en la interacción directa con ellos, cuando hablan, cuando rién a carcajadas, sino también cuando comprenden a cabalidad el verdadero mensaje de lo que se quiere transmitir, en “Choloman y el pirata” el mensaje fue el bienestar de la imilla y la llamita librándose del pirata ambicioso, desear riquezas genera maldad, en resumidas cuentas.
Por otra parte creo que los títeres para niños espectados por adultos, como en mi caso, ocasiona sentirse infante nuevamente, incluida la oportunidad de reir, gritar, asustarse, sentirse tensos y después liberados después tanta emoción entremezclada.
Kenia Mendoza