lunes, 29 de octubre de 2007

MIRADAS DE IDA Y VUELTA



Cada vez es menos controlable el impulso de observar las miradas de los niños y niñas cuando contemplan uno de nuestros espectáculos. Es por eso que -perdone usted- le hice un agujerito a la tela del retablo, para no perderme una sola de esas miradas; es una manera de revivir mi infancia y las alegrías con las que me premió la vida y, me parece mágico ahora ser yo el provocador de alegrías.

Quizá ese sea -el observar, no el agujerito- el pago mejor a nuestros mejores esfuerzos, a nuestras noches de insomnio, a las largas discusiones sobre "el carácter del personaje" o "la resolución de una situación" o "el protagonista y el antihéroe". . .

Siento que ese es el mejor pago... la tensión en sus ojos, la mirada tierna, la pena expresada en los parpados que se esfuerzan por detener la lágrima causada por el abuso del mas fuerte . . . y la alegría del humillado por la victoria que llega . . . siempre llega en los títeres.

Sé que no habrá mejor remuneración que una sonrisa que desborda los dientes de leche; intuyo que esa miradita es la moneda de oro que directo va a dar al fondo del corazón; es la que alimenta el alma, la que da el aliento para comenzar a concebir la siguiente historia en esa infinita tarea de pensar en el otro y entregarle lo mas alto de tus sentimientos a través del arte.
Foto: Niños presenciando una función de Títeres Elwaky
Villa Pagador -Cochabamba

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