lunes, 2 de junio de 2008

REPENSANDO LOS TITERES: avanzar sin quejarse

HOLA! a todos y todas: productores, productoras, seguidores y seguidoras,simpatizantes, fanáticos, fanáticas, difusores, etceterás, a quienes sienten que los títeres, con su magia nos hacen vibrar, nos hacen soñar, nos hacen jugar, que más podemos decir?
Lo que pasa es que no podemos encasillarnos bajo algunos criterios de los hacedores de títeres como "bajo nivel" y otras expresiones. No hay que culpar a los titiriteros, a los artistas. . . hacen lo que pueden. La pregunta sería ¿como se han iniciado estos y estas obreros y obreras del teatro de títeres? De pura casualidad, por las circunstancias del destino, por sus inclinaciones artísticas, porque nacieron para hacer títeres. . .
Nuestro medio no tiene tradición titiritesca, no tiene tradición teatral y menos fomenta estas actividades. La familia, la escuela, el barrio, la junta de vecinos, etc, no ven la importancia de este tipo de manifestaciones, no les interesa, por que cada una de ellas ve solo sus intereses mezquinos. Si en estos espacios de formación les vale un sorete, porque ven como un simple entretenimiento, algo vanal, menos le va interesar al Estado y las instancias administrativas, tecnócratas, burócratas gubernamentales.
¿Quién no ha tenido experiencias en municipios, u otros centros del Estado donde te hacen trabajar y luego te hacen mendigar por el monto establecido? El valor del trabajo esta totalmente sujeto a la oferta y demanda del mercado; tienen para todo menos para pagar "bien" a estas producciones.
Las escuelas que deberían estar abiertas para estas expresiones, por que son espacios del Estado y son del pueblo, son las primeras en darnos con las puertas en la nariz, so pretexto de "avance de materias", de "trabajos extracurriculares", en otras palabras, se impone la fuerza de la costumbre, esa de no hacer ni dejar hacer.
Se sigue repitiendo la misma historia, de culparse y autoculparse como productores y difusores. De creerse la mugre de los intocables cuando de algunos su trabajo pasa las fronteras de lo mediocre. Se puede analizar desde diferentes puntos de vista esta situación, y no sólo a partir del producto, esto no significa que se debe apoyar lo malo y lo mediocre, la exigencia también es un elemento básico para mejorar todo producto, pero también el situarse en la realidad social, política, económica, etc del país es esencial, sin dejarse tentar con la demagogia y el discurso panfletario....!? continuará...! yaaaa!

Adrian Aranibar

1 comentario:

Sergio Ríos dijo...

Amigo Adrian:

Concuerdo plenamente en lo que apuntas, los titiriteros somos los primeros en hacer publicidad de los estereotipos del oficio. Es ejercicio común el echar culpas o levantar quejas sobre unos u otros.
Un colega escribía en este mismo Blog hace unas semanas, quejándose de los maestros titiriteros… cuando debíamos agradecer a ellos el habernos insuflado la pasión y amor por este arte.

No contamos con un centro de formación titiritera que de una enseñanza sistematizada de la profesión de titiritero, ni universidad u otro centro que proporcione “titulo” a lo que hacemos. Las cosas posiblemente no cambien en mucho tiempo en cuanto a la formación del titiritero boliviano, tampoco en cuanto a la actitud de autoridades, y de todos aquellos que tienen prejuicio, sin embargo, no por eso desaparecerán titiriteros y animadores culturales.

Hacer arte no es como manejar un revolver, no se necesita licencia para portar un títere, sin embargo nuestro trabajo puede dar vida y hacer crecer a la profesión o por el contrario herirla y condenarla a su agonía. Como titiriteros o amigos de ellos, tenemos una gran responsabilidad no solo con nuestro trabajo, sino también con el de los otros colegas, el problema no es de estética, sino de ética.

Yo insisto en que tenemos que revisar los modos de producción de nuestro trabajo, adentrarnos en el “cómo de nuestra practica”. Hace algunos años Iñaki Juárez del renombrado Grupo Arbolé, a su paso por Bolivia, hizo un comentario refiriéndose a lo que había visto en el FESTIÑECOS; el mismo que no casualmente, fue publicado dentro de la memoria del Festival: “Hay mucho vago en este oficio…” y duele… porque el golpe es tan certero como la espada de cartón del Valiente Pelegrin.

Por ahora me quedo aquí, esperando el “continuará...! yaaaa!” del maestro y chaman Adrian.