sábado, 25 de abril de 2015

ESCRIBIR NUESTRA HISTORIA

Por: Ana Alvarado*

Fui invitada a escribir estas palabras por los amigos que tan esforzadamente relevaron la información y luego editaron el libro, Títeres en Bolivia. Agradezco el convite.

Leí con atención y, como me ha pasado en la visita a otros países de América del Sur, me sorprenden las coincidencias, la necesidad, en estos últimos años de dejar por escrito la historia de nuestro lenguaje, nuestra tradición.


Por otra parte esto va unido a una intención de no quedar anclado en esa misma historia y de buscar en los nuevos contextos socio- culturales, nuevas formas de hacer.  Posiblemente sea a consecuencia de un cierto optimismo, de un espacio mayor brindado a una tradición de arraigo popular. 

En Argentina también tenemos dificultades para detectar frente a la necesidad de conocer  la historia del títere local, las manifestaciones prehispánicas, los títeres o sus ancestros en las culturas originarias pero abundan los personajes nacidos de leyendas orales y los “pícaros” y héroes populares, que pertenecen a ambas culturas hispánica y prehispánica.

Durante el siglo XX, a mediados aparecen en Argentina igual que en Bolivia, los grandes maestros titiriteros, muchas veces “guanteros” y trashumantes interesados en una  educación popular libertaria a través del arte de los títeres. Muchos de ellos poetas, intelectuales y pedagogos “de izquierda”, comunistas, anarquistas o simplemente artistas con gran sensibilidad social.     

Jaime González Portal, Javier Villafañe, Guaira Castilla, Alexis Antiguez, son algunos de esos nombres que hicieron escuela. 

En nuestros  países cuesta imponer el títere con repertorio para público adulto. Hay pocos espacios donde mostrar estos espectáculos. Lo mismo ocurre con la investigación formal que se ve limitada, en muchas oportunidades, por la necesidad de sobrevivir exclusivamente del trabajo para público infantil y en contexto pedagógico.

Como dice Juan Rodriguez en el libro del que hablo hay una aparente oposición entre lo vernáculo y lo vanguardista que debería zanjarse de una vez con espectáculos que sumen ambas opciones.

Además de titiritera, soy docente y trabajo en espacios universitarios donde el títere está ganándose su lugar y se están generando carreras de grado y de posgrado interesadas en problematizar nuestro lenguaje. En uno de esos ámbitos conocí a Bayardo Loredo y a través de este libro me entero  que este talentoso joven tiene una larga historia genética y profesional ligada al mejor teatro de títeres de Bolivia. Le espera un camino maravilloso en este lenguaje.

Bienvenidas las publicaciones que en Bolivia, Colombia, México, Brasil, Buenos Aires y seguro en muchos otros países, nos cuentan la historia de los títeres americanos. Cuidemos estos libros y ojalá el gran libro que releve lo mejor de los títeres en América del Sur se edite en esta zona del mundo  y no en Europa, como es lo habitual. 

Celebro este bello libro, nuevamente.

* Ana Alvarado - Universidad Nacional San Martín – Argentina
Fundadora del “Periférico de objetos”

Titiritera, directora de teatro, autora de teatro para público infantil, investigadora y docente. 

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